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Exposiciones. |
El Río bajo el Río, Consejo Nacional de las Artes Plásticas, Junio - Julio 2001.
C. Pino-Santos. Para FORMA LUZ COLOR. Comentario sobre la Exposición de Aziyadé Ruiz en el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, Habana, 2001.
La reciente muestra de pinturas El Río bajo el río de Aziyadé
Ruíz, joven artista graduada del Instituto Superior de Arte, una propuesta de
exhibición que partió del Presidente del Consejo Nacional de las Artes
Plásticas, Rafael Acosta, y que nos invita a apreciar una inusitada visión sobre
el tema de la mujer.
Este tema. Trabajado por mujeres como creadoras, ha sido examinado por la crítica desde la pasada década. Pero, como toda investigación que versa sobre lo actual, esta se halla en continuo cambio, abierta siempre a nuevas posibilidades. He aquí un novedoso e inhabitual enfoque, el de las formas esenciales que Aziyadé emplea para representar muy simbólicamente un universo familiar, un centramiento en el mundo de la mujer, pero desde el cosmos fantasiosos de la ingenuidad y la encantadora sencillez de lo primario.
En estas pinturas, las mujeres flotan en espacios planos, cada vez más trabajados con manchas de colores diversos, mas no son las conocidas figuras femeninas, sino solo cabezas flotantes de las que emergen cuerpos de sirenas o partes primarias con su lengua o su peinado. Navegan como en un mar siempre diferente, el río en las remembranzas de la artista, sin brazos o piernas, rodeadas de flores a la manera en que las pintan, inocentes, los niños. La poética de Aziyadé es esencial, íntima y candorosa a la vez, la he visto llegar a estos descubrimientos lentamente, no ha sido por cierto, un encuentro fortuitoni repentino con este quehacer original, sin no una a ratos, incierta búsqueda, como si hubiese ido explorando dentro de sí, en pesquisa de todo lo que de sugerente puede tener su propio ambiente doméstico, familiar. Poco a poco, la artista ha ido conformando, en el ámbito de una representatividad simbólica, un vocabulario prístino, el que combina precisamente formas originarias; es desde esta factura simple que ella logra combinaciones más interesantes, en cuanto más primarias y posibles de ser decodificadas en símbolos, ya sean estos de índole familiar, como de la sicología femenina en sí, o sobre personalidades femeninas.
Es evidente que el quehacer plástico de Aziyadé ha avanzado una indispensable etapa, mas aún quedan a la artista muchos pasajes que sondear, dimensiones nuevas para aportar, capaces de propiciar una anchura impensada a sus obras, sin que tenga que desligarse de ese punto de partida humanista que ella ha validado de manera expedita, propia y novedosa al mismo tiempo. Se trata de continuar y acrecentar un camino que la creadora ha iniciado con el ímpetu necesario y sin necesidad de acudir a reiteraciones validadas ya en el contexto artístico, ello no solo propicia interés de los que aprecian el arte actual, sino también le ofrece una vía privada, más eficiente en cuanto más se expandan sus indagaciones.
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ALGUNAS OBRAS EXPUESTAS |
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