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Exposiciones. |
Espirales en Ascenso. Parroquia de la Santísima Trinidad, Misioneros Claretianos. Stgo Cuba. Julio, 2004.
PALABRAS DE BIENVENIDA EXPOSICION: ESPIRALES EN ASCENSO. AZIYADE RUIZ, AGUSTIN BEJARANO.
P. Carlomán Molina Echeverri cmf.
En
los umbrales del siglo XXI la Iglesia nos invita a “caminar desde Cristo”, a
“remar mar adentro”, a entrar en “la hora de una nueva imaginación de la
caridad” (Cf. NMI, 50 CdC, 10). También, al inicio de este siglo asistimos a la
continuidad de algo que ya lamentaba la filosofía del lenguaje de finales del
siglo XX: “La manipulación, tergiversación y secuestro del lenguaje, que hace
que las palabras pierdan el sentido y en consecuencia no realicen lo que
significan”. Nos queda entonces un nuevo lenguaje: el arte, que, desde el mundo
de los signos y de los símbolos nos muestra otra forma del conocimiento que ya
el mundo de las palabras no es capaz de expresar y comunicar y como experiencia
en la cual el ser humano puede encontrar otras formas de conocer, comunicarse y
reconciliarse con su entorno, su medio y su mundo.
Con mucha alegría, los misioneros claretianos de Santiago de Cuba abrimos hoy las puertas de este Centro Cultural y de Animación Misionera, para recibir a los artistas Aziyadé Ruiz y Agustín Bejarano y de esta manera celebrar los cinco años de la publicación de la revista Viña joven.
Escuchemos lo que nos dice San Lucas en un pasaje del Evangelio: “Cuando ustedes ven que las nubes se levantan por occidente, dicen que va a llover, y así sucede. Y cuando el viento sopla del sur, dicen que va a hacer calor, y lo hace. ¡Hipócritas! Si saben interpretar tan bien el aspecto del cielo y de la tierra, ¿Cómo es que no saben interpretar el tiempo que viene?”. Interpretar el arte es interpretar los signos de los tiempos. Y eso es lo que hace el artista. interpretar la historia, el tiempo y la realidad desde otro lenguaje, desde otras forma del conocimiento, no ya en palabras, sino en los signos y los símbolos. El artista se constituye así en esa especie de oráculo, profeta y contemplativo de la realidad y las cosas que nos circundan, pues: “allí donde otras formas de conocimiento entregan las armas comienza el arte. Éste toma la antorcha que permite superar los miedos atávicos. El arte es la sublimación del conocimiento”.
Sobre dos temáticas gira esta exposición de Aziyadé y Agustín: Desahogos y los Ritos del silencio respectivamente. Ambas series nos remiten a un tema común y es la recuperación de la sencillez, humildad y necesidad de contemplación.
Aziyadé nos regala una serie de pinturas que rompen con los cánones del esteticismo, pero esto no hace que deje de comunicarnos una fuerte sensibilidad. donde uno de los elementos predominantes es la ingenuidad, a veces infantil, expresada en una serie de mujeres utilizadas como recurso para la anunciación de fraternidad, encuentro, entrega, lúdica, gozo, plenitud, libertad y espontaneidad. Su obra está invadida de toda una serie de elementos que nos remiten a la infancia, a los estadios primitivos de la humanidad sin que esto le haga perder su originalidad, al m tiempo que es contemporánea a nosotros.
¿En quë es contemporánea la obra de Aziyadé Ruiz con respecto a nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI? Podríamos responder a esta pregunta brevemente desde dos experiencias: el psicoanálisis y el Evangelio. El psicoanálisis moderno, que ha definido como necesidad de la sociedad contemporánea “recuperar el niño interior” que cada uno lleva dentro, y el Evangelio que nos recuerda que “si no nos hacemos como niños no seremos dignos del Reino de Dios”.
¿Una mujer con una sensibilidad así no le estará regalando a Bejarano, al creador del nuevo Martí, el Ismaelillo?
Agustín Bejarano, nos regala, toda una iconografía martiana, novedosa, seria y fundamentalmente profunda. Todo en él es originalidad, metáfora y creación, nada en la obra de bejarano es fruto del azar, es una obra pensada, meditada que incluso toca los limites del misticismo. Crea y recrea al Apóstol, y este acto de crear y recrear es tarea fundamental en quien quiera ostentar el nombre de buen artista. Buscar siempre formas nuevas, sentir que la obra nunca es perfecta que el artista tiene una única obra y que en esa obra el artista se cambia, se transforma, se perfecciona y perpetúa.
Bejarano nos devuelve y nos recrea al Apóstol, al maestro que contempla, nos contempla y se le contempla. El observador de la obra podrá percibir que no hay que levantar mucho la cabeza para mirar al maestro, al héroe. Bejarano nos lo hace cercano, nos recuerda que el Apóstol nos pertenece y en su cercanía y contemplación el Apóstol nos esta recordando permanentemente que: “….La patria es ara y no pedestal…”
El Apóstol vive y encarna la aparición de la Virgen desde la Bahía de Nipe hasta levantarle una casa, el Apóstol es Juan Moreno, es Juan y Rodrigo de Hoyos, aparece atrapado en una experiencia mística de contemplación, consagración y ofrecimiento. Tal parece que en este acto de contemplar y presentar ya el Apóstol no habla al Ismaellillo sino a la Patrona y en ese diálogo entre el Maestro y la Patrona resuenan las palabras:
“…. Espantado de todo, me refugio en ti
tengo fe en el mejoramiento humano,
en la vida futura,
en la utilidad de la virtud y en ti…”
A los pies de la Virgen está el Maestro y a sus pies está también la patria. Observando al maestro en su acto de contemplación viene a mi memoria un poema del teólogo y poeta Pedro Casaldáliga que en su paso por esta Isla dedicó a la Virgen Mambisa:
“Virgen de la Caridad,
Mina de amor en El Cobre,
Madre de toda orfandad
Hermana del pueblo pobre,
Cuba es tuya, tú eres nuestra
Desde la sierra maestra
A los confines del mar.
Y con tu gracia Señora
Cauba sabrá ser ahora
Patria Justicia y altar”
El acto de contemplación ante la Patrona de Cuba es algo ascendente y en ese mismo acto, Virgen y Apóstol quedan constituidos y consagrados en símbolos de esta Cubanía.
Los Misioneros claretianos, queremos agradecer la presencia de todos ustedes aquí hoy y de una manera especial a Aziyadé Ruiz y Agustin Bejarano por el gesto de aceptar la invitación para exponer en este Centro. Gracias Agustín y Aziyadé, su presencia entre nosotros muestra una coherencia grande con lo que han querido mostrarnos tanto en Desahogos como en Los gritos del silencio. Su presencia entre nosotros es una lección para comprender que a mayor grandeza menos arrogancia. Gracias por el regalo que nos han hecho y con su presencia en esta fiesta de la Congregación claretiana.
Hoy damos gracias por lo que el Señor nos ha permitido realizar en estas tierras, por la acogida de este espacio, por los otros sueños que han nacido unidos a esta iniciativa primera y sobre todo por las personas que han hecho posible desde su imaginación, entrega y creatividad que este sueño no se apague. Dando fe de lo que el Santo en la última etapa de su vida intuyó sobre Nuestra América:
“En la América hay un campo muy grande y muy feraz, y que con el tiempo saldrán más almas para el cielo de la América que de la Europa; esta parte del mundo es como una viña vieja que no da mucho fruto y la América es Viña Joven”
Santiago de Cuba, julio 16 de 2004
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ALGUNAS OBRAS EXPUESTAS |
