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Exposiciones. |
Principio y fin, Galería Concha Ferrant, Guanabacoa, Diciembre 2002.
David Mateo. Aziyadé Ruiz, de pecho a obra. Brochure Exposición Principio y fin, Galería Concha Ferrant, Guanabacoa, Diciembre 2002.
Con la serie que
lleva por título Principio y fin, la artista plástico Aziyadé Ruiz ha dado
comienzo a un nueva etapa en si quehacer artístico. Desde el punto de vista
formal, el conjunto nos devuelve a una creadora aferrada al pequeño y mediano
formato, teniendo en cuenta que son alternativas bastante directas, condensadas
- ´de pechp a obra´, como diría ella - para llegar a materializar, sin
disociación alguna, un grupo de imágenes que resultan ser introspectivas,
cauterales; pero que también nos revela a una pintora en franca transicoón hacia
un expresionismo de abstracciones cada vez más puras; que a juzgar por el
desenfado, la pericia con que despliega sus metodologías y artificios, habrá
adquirido, en un corto perídodo de tiempo, un status de legitimación definitivo.
Siguiendo el curso de metáforas anteriores, las obras vuelven a introducirse en el tema de la convivencia humana y los sentimientos encontrados que ella suscita; sólo que ahora, sin inhibir en lo más mínimo el influjo de la perspectiva intimista, privada, la reflexión trasciende el mero límite de lo personal, pero indagar en todo aquello que de cotidiano, ecuménico, tiene hoy los sentimientos humanos.
Iconografías
alucinantes y percepciones ya habituales en la pintura de la joven artista, como
es el caso de la mujer-pez, y el agua, que todo lo inunda, sumerge, se ven ahora
complementadas, enriquecidas, con nuevas imaginerías y elementos alusivos
también al estado terrenal; a través de los cuales la creadora propiacia una
especie de contraposición surealista, fabular entre los intervalos, o
extensiones fundamentales, donde supuestamente se encausan los sentimientos, a
la ves que se transforman y reciclan, como si se tratara de improvisar con ellos
una referencia al curso natural de la vida.
En una entrvista
que sostuve recientemente con la artistas, ella me ofreció la oprtunidad de
sopesar - casi en exclusiva- las ideas o razones que dieron origen a tan
importantes cambios en sus obras actuales. Al respecto comentaba: Yo tiendo a
reflejar los sentimientos como si fueran personajes. Si predomina la figura
femenina en mis cuadros, es porque en muchas ocasiones se trata de un ejercicio
autoreferencial. El icono de la sirena, o la mujer-pez, es muy sencible para mi;
traslúcido y universal en lo que se refiere a las formas corporales con las que
se representa a la mujer. Aunque en esta nueva serie sigo haciendo uso de esa
imagen fantástica como recurso alegórico, no me estoy refiriendo únicamente a la
existencia femenina, a los sentimientos exclusivos de la mujer. Para variar,
trabajo ahora con dos prototipos contrapuestos: la tierra y el agua. En la
tierra coloco algunos sentimientos más concretos; y en el agua aquellos que son
más íntimos; no olvidemos que cotidianamente nos expresamos con líquidos, es
decir, lloramos, sudamos, sentimos dolor, alegría, placer..., y que hasta en el
propio orgasmo los fluidos también están presentes. Si el abordaje simbólico del
tema se presenta magnificado para el espectador, es porque trato de reflejar
justamente la acumulación de inexperiencias con que uno se ha enfrentado a esos
sentimientos en el transcurso de la edad, lo complicado que resulta salir a
flote psicológicamente, y tomar de entre esas disyuntivas alguna enseñanza
trascendente.

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